El control operativo vuelve al centro de la agenda empresarial
La administración empresarial es un proceso complejo, caracterizado no solo por un sinfín de variables internas y externas que deben ser abordadas constantemente, sino también por la necesidad de experimentar procesos de cambio que hacen que el control de las operaciones sea cada vez más complejo.
Si bien esta es una realidad histórica para el sector privado, en contextos cambiantes como el que experimenta nuestro país actualmente, mantener un negocio estable se hace aún más cuesta arriba si no se cuenta con una estructura apropiada.
¿Qué es el control operativo?
De forma generalizada, el control operativo se refiere a todos aquellos protocolos que implementamos para el monitoreo de las actividades diarias, enfocándose especialmente en la recolección y análisis de datos que permitan comprender de forma precisa la actualidad del negocio, y desarrollar estrategias efectivas para la consecución de metas.
Cuando hablamos de control operativo, es necesario abordar todo lo que va desde la cadena de producción, hasta la generación de valor para el consumidor final, incluyendo el presupuesto, manejo de personal, el uso de equipo específico y la metodología para recabar información de valor sobre desempeño.
¿Qué es lo más importante?
Si bien en los negocios pequeños una sola persona puede llevar a cabo todo el control operativo, a medida que la empresa crece, suma nuevos colaboradores y talento, crea nuevas líneas de productos y se adentra en nuevos mercados, mantener un control efectivo se hace más complejo.
En la actualidad, el proceso se hace más sencillo gracias a la digitalización, que permite la instalación de herramientas novedosas capaces de monitorear procesos en tiempo real, y de recabar datos precisos sobre cada una de las actividades que realiza la empresa en la jornada.
Para lograrlo, es importante implementar tecnologías y protocolos en las siguientes áreas:
- Uso de recursos: en un contexto donde tanto la materia prima como los servicios básicos se vuelven más costosos, las empresas deben navegar las fluctuaciones no solo a través de la prevención, sino también del ahorro. Dispositivos basados en el Internet de las Cosas (IoT) permiten monitorear el uso de electricidad, agua y combustible, así como el reciclaje y la disposición de residuos para ahorrar tanto como sea posible en la producción y transporte de mercancía.
- Contabilidad: mediante la digitalización de todo lo relacionado al ámbito financiero, desde inversiones hasta gastos diarios, las empresas pueden hacer un seguimiento constante a los ingresos y egresos de forma precisa. La implementación de software de gestión en toda la cadena de valor es esencial para mantener el control operativo en esta área.
- Seguridad: contextos inestables fomentan la inseguridad, tanto en espacios físicos como digitales. Para asegurar un control más efectivo sobre el lugar de trabajo, las empresas están adoptando dispositivos cada vez más completos, como cámaras PTZ equipadas con inteligencia artificial, o software de ciberseguridad enfocado en servidores de nube.
- Percepción y reputación: si bien algunas empresas ignoran la opinión del público general, los negocios que quieren mantener un control operativo férreo deben escuchar atentamente a sus consumidores y aliados comerciales. Gracias a canales digitales de comunicación, las empresas pueden obtener feedback para atender problemas en tiempo real.
Otras áreas como la productividad y el estudio de mercados para la prevención de riesgos, aunque con un esfuerzo adicional, también pueden controlarse con mayor efectividad de la mano de estrategias y herramientas digitales.
Conclusión
El control operativo está volviendo al centro de la agenda empresarial, siendo uno de los pilares para el desarrollo de proyectos rentables en el contexto actual. Y, aunque no es fácil o económico de implementar apropiadamente, es capaz de hacer una diferencia importante al momento de disminuir pérdidas que puedan ser catastróficas para el negocio.