Leasing vs compra: ¿Cuál es más conveniente?

Leasing

A medida que las empresas crecen, surge la necesidad de adquirir activos como maquinaria, equipos y vehículos para expandir su capacidad productiva. Elegir el financiamiento adecuado puede ser un desafío, especialmente cuando se comparan opciones como la compra directa y el leasing.
¿Cómo determinar cuál de estos dos mecanismos es el más adecuado para el negocio? Analicemos algunos criterios de comparación.

¿De qué se trata el arrendamiento puro o leasing?

El leasing, también conocido como arrendamiento puro, es una método de arrendamiento en la cual una empresa paga una renta periódica a una entidad financiera, a cambio de que esta le facilite la adquisición de los activos productivos que necesita. Así, puede impulsar sus operaciones sin necesidad de realizar un gran desembolso inicial.
Al finalizar el plazo de este contrato, puede comprar el activo, extender el plazo de arrendamiento o actualizar el activo por uno más moderno, mediante un nuevo contrato.

¿Compra o leasing?: Aspectos a tener en cuenta

Para distinguir cuál de estas dos opciones conviene más a un negocio, existen varios factores a tener en cuenta:

Inversión inicial

Los activos necesarios para la producción de bienes o prestación de servicios suelen representar una inversión significativa. Esta inversión, a la larga, puede llegar a descapitalizar el negocio y comprometer su liquidez a futuro, lo que entorpece sus operaciones en lugar de beneficiarlas.
Por ello, si la empresa no cuenta con una solidez financiera y los activos a adquirir no tienen una larga durabilidad, el leasing podría ser la opción más acertada.

Necesidad de actualización 

Si los activos que la empresa busca adquirir deben ser reemplazados con frecuencia, resultará más conveniente optar por el leasing. Esto porque, una vez finalizado el contrato de arrendamiento, entrega la posibilidad de cambiar los activos por otros de tecnología más avanza.
Esta flexibilidad para cambiar los equipos de forma periódica, sin tener que venderlos ni hacerse cargo de su obsolescencia, puede ser beneficiosa para el negocio. Esto es especialmente cierto para quienes se desempeñan en un rubro sujeto a cambios constantes.

Ventajas fiscales

En México, adquirir un activo implica ciertas responsabilidades fiscales. Principalmente, de acuerdo a la Ley del Impuesto al Activo, cualquier empresa deberá pagar el impuesto al activo, equivalente al 1.8% de este. 
Por su parte, el arrendamiento puro implica algunos beneficios fiscales, como la deducción del 100% de las rentas, lo que supone un ahorro significativo a largo plazo para los arrendatarios.

Riesgo de devaluación 

El precio de mercado de los activos productivos tiende a disminuir a medida que son usados y pasa el tiempo. Al comprarlos, la empresa adquiere de forma implícita esa pérdida de valor, en especial si los bienes son vehículos o aparatos tecnológicos.
Por esta razón, la compra es práctica cuando se trata de bienes muy rentables que no sufren mayor depreciación a lo largo del tiempo. De lo contrario, el leasing puede ayudar a que un negocio evite este riesgo de devaluación.

La importancia de contar con un financiamiento flexible

Teniendo en cuenta lo anterior, el leasing puede ser una alternativa especialmente conveniente para pequeñas y medianas empresas que suelen operar con presupuestos limitados. Al no tener que hacer grandes inversiones iniciales, no comprometen el capital de trabajo y la liquidez. Además, pueden acceder de forma simple a la renovación de activos y no asumen las pérdidas asociadas a la depreciación.  También se debe tener presente que, en el caso del leasing, siempre existe la opción de ejercer el derecho de compra al finalizar el contrato. En ese sentido, esta opción no cierra la puerta a adquirir el activo, sino que permite adelantar su pago a través de las cuotas.

También te puede interesar leer: PRO Network da a conocer a los ganadores de Tech Awards 2023.

Share the Post:

Related Posts