Check-up clínico para tu empresa

Las empresas son organismos vivos. Han nacido para crecer, evolucionar, alcanzar su máximo potencial, y dar grandes frutos. Aun así pareciera que, como empresarios, la consigna es mantenerlos en estado de supervivencia, sacarles el máximo jugo, y luego dejarlas morir sin siquiera permitirles alcanzar su máximo potencial. Si eres de los que ven a tu empresa o PyME como el lugar en donde trabajas, retiras cuanto dinero se genera después de pagar sueldos, renta y otros gastos, te tengo una mala noticia: no eres empresario, sino auto-empleado. 

Para ser un verdadero empresario, necesitas ver en tu empresa un ser vivo que requiere atención tan religiosamente como si fuera tu hijo, una mascota o un bonsai. Como cualquier ser vivo, es necesario cuidar de sus signos vitales para  monitorear que la evolución sea favorable y su crecimiento vaya por buen camino. Hablaremos del corazón, la sangre, el cerebro y cómo cuidarlos. 

 

  • El corazón es la fuente de energía, el motor que permite que el resto reciba los impulsos necesarios para funcionar. En esencia, mantiene la vida dentro de la organización. El corazón es el equivalente a  lo que conocemos como objetivo estratégico, ése que se redacta para plasmar con detalle qué hace la empresa, hacia dónde dirige sus esfuerzos, en cuánto tiempo alcanzará qué metas, cómo se hacen las cosas. El objetivo estratégico debe ser capaz de crear una imagen de cómo se verá, sentirá, olerá, escuchará la PyME en 5 años. Por eso es el corazón, porque cada vez que se lee ese objetivo estratégico genera energía, no sólo para el dueño sino para todos y cada uno de los colaboradores. El objetivo estratégico debe estar en la conversación diaria de toda la empresa.
  • La herramienta para monitorear este corazón es la tabla de indicadores estratégicos, donde a través de segmentar los indicadores tangibles de los intangibles, es posible observar mes tras mes, o incluso con mayor frecuencia qué tal va el desarrollo de la empresa. Otro de los signos vitales que hay que monitorear en una organización es el flujo de efectivo. Sin duda, es indispensable asegurarse que la empresa contará con los recursos financieros para operar, pero más allá de la supervivencia,  hay que proyectar hacia el futuro ese flujo de efectivo para planear inversiones, expansión, y más contratación; además, poder identificar en qué momento se está en posibilidades de financiar a clientes que requieren de largos periodos de crédito o hasta dónde es posible arriesgar el pago a proveedores. Monitorear el flujo de efectivo entre otros indicadores financieros es como monitorear qué tan saludable es la sangre que fluye por este organismo en crecimiento.
  • Finalmente, un tercer órgano vital de la empresa es el cerebro, ¿de qué se trata? El cerebro es el documento donde queda definido con exactitud qué características deberá tener el producto/servicio que habrá de entregarse a los clientes ideales, a esos que habrán de dejar la mayor rentabilidad.

Pero además de una clara descripción basada en categorías de funcionalidad y de atributos de calidad tanto del producto como del servicio, se establece un plan de acción para lograr que cada característica descrita se convierta en una realidad. Con ello, se genera un conjunto de mejoras en los procesos existentes y la proyección para diseñar los procesos faltantes con los cuales alcanzar resultados claramente esperados y totalmente orientados a la satisfacción de los clientes.

Así pues, es importante tener claridad de que el objetivo estratégico, la proyección de flujo de efectivo y el plan de mejora para entregar el producto/servicio al cliente ideal son los elementos clave de una organización, tanto como lo son el cerebro, la sangre y el corazón para un ser vivo. ¿Hace cuánto que les hiciste el último check up?

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