1. Realiza una validación rigurosa de los remitentes Antes de cualquier interacción, verifica si la dirección de correo electrónico y el nombre de visualización coinciden. Desconfía de dominios que imitan marcas conocidas con alteraciones sutiles de caracteres. Si recibes un correo sospechoso que solicita información personal, denúncialo como phishing y los correos de esa persona serán dirigidos a la carpeta de spam. El uso del correo para acosar, intimidar o amenazar a alguien es una violación a las Políticas del Programa de Gmail. 2. Revisa los enlaces recibidos previsualizándolosUtiliza la función de vista previa al pasar el cursor sobre los hipervínculos. Si la URL de destino no coincide con el contexto del mensaje o utiliza mensajes sospechosos, no hagas clic. Google también ha implementado protecciones de enlaces en todos los clientes oficiales de Gmail (Web, Android, iPhone e iPad) para evitar que enlaces a sitios falsos perjudiquen a los usuarios. Cuando el usuario hace clic en un enlace en un mensaje reciente, el enlace se verifica. Si se considera seguro, el usuario es dirigido a la página de destino. Para correos más antiguos, puede aparecer una ventana solicitando que el usuario confirme la apertura del enlace. 3. Analiza con cautela las solicitudes de datos sensiblesLas instituciones financieras y los servicios gubernamentales nunca solicitan información sensible por correo electrónico, como contraseñas, números de tarjeta de crédito o datos de identificación personal. Para el envío seguro de esta información, utiliza el Modo Confidencial, que permite que los mensajes enviados tengan una fecha de vencimiento e impide al destinatario copiar, reenviar o imprimir el contenido, y el Cifrado de Extremo a Extremo, un estándar de seguridad que garantiza que los datos permanezcan encriptados tanto cuando están almacenados ("en reposo") como durante la transmisión entre centros de datos ("en tránsito"). |