Alejandro Figueroa: el éxito empresarial no sirve de nada si te olvidas de ti mismo
Cuando se habla de emprendimiento, normalmente se muestran los resultados: empresas exitosas, estabilidad financiera, reconocimiento y crecimiento. Sin embargo, pocas veces se habla de todo aquello que permanece oculto bajo la superficie.
Para Alejandro Figueroa, empresario queretano, inversionista, músico, deportista y padre de familia, esa es precisamente la gran lección que le ha dejado su trayectoria.
Después de décadas construyendo empresas y alcanzando metas que muchos consideran sinónimo de éxito, enfrentó una crisis personal que lo obligó a replantear el significado de sus logros.
“Muchos emprendedores ven el highlight. Pero esa es la punta del iceberg. Todo lo demás son sacrificios, esfuerzos, perderte de muchas cosas, no dormir y cargar con una enorme responsabilidad.”
Su experiencia demuestra que el crecimiento profesional y financiero no garantiza la plenitud emocional.
Cuando llegas a la cima… ¿qué sigue?
A los 40 años, Alejandro vivió lo que muchos empresarios experimentan en silencio: la sensación de vacío después de alcanzar aquello por lo que trabajaron durante décadas.
Con una empresa consolidada, una casa soñada y estabilidad económica, descubrió que algo seguía faltando.
“Un día desperté y pensé: hice todo esto para disfrutarlo con mis hijos, y ahorita estoy solo. Ahí empezó mi crisis de la mediana edad.”
La reflexión fue profunda. Durante años había puesto a su familia como principal motivación para emprender, crecer y trabajar sin descanso. Sin embargo, cuando sus hijos comenzaron a construir su propio camino, comprendió que había descuidado algo fundamental: a sí mismo.

La importancia de convertirse en tu propia motivación
Uno de los mensajes más poderosos de la entrevista es la necesidad de desarrollar una motivación interna y no depender exclusivamente de factores externos.
Para Alejandro, muchas crisis personales aparecen cuando la identidad de una persona está completamente ligada a sus hijos, su pareja o su empresa.
“Tu motivación tienes que ser tú siempre. Aunque suene egoísta, naciste solo y solo te vas a ir de la fiesta.”
Hoy, su enfoque es diferente. Más allá de seguir involucrado en sus negocios, busca vivir con tranquilidad, cuidar su salud, disfrutar sus pasiones y mantenerse presente para quienes ama.
“Mi motivación hoy es vivir en paz y estar tranquilo.”
Salud mental: la inversión que más retorno genera
Durante años, Alejandro compartió el prejuicio que todavía existe en muchos círculos empresariales: pensar que la terapia es únicamente para personas con problemas graves.
La realidad terminó demostrando lo contrario.
Actualmente reconoce que el trabajo terapéutico fue una de las herramientas más importantes para superar etapas complejas de ansiedad, depresión y crisis personal.
“Yo antes decía que a terapia iban los loquitos. Hoy llevo cinco terapeutas y todos me han ayudado.”
Para él, cuidar la salud mental debería ser tan normal como acudir al cardiólogo o al dentista.
“Si vas al cardiólogo para cuidar tu corazón, ¿por qué no ir con alguien que te ayude a cuidar el cerebro?”
Su experiencia le permitió comprender mejor aspectos de su personalidad, aprender a gestionar emociones y desarrollar herramientas para tomar mejores decisiones como empresario y como persona.

Conocer tus fortalezas… y también tus sombras
Uno de los aspectos más interesantes de la conversación es la forma en que Alejandro describe su proceso de autoconocimiento.
Reconoce que durante años convivió con una personalidad impulsiva y reactiva que, aunque le ayudó a enfrentar situaciones complejas dentro de una industria altamente competitiva, también generó conflictos en su vida personal.
A esa parte de sí mismo la llama “la bestia”.
“La bestia sigue aquí, pero ahora la traigo con una correa. Sé cuándo soltarla y cuándo no.”
Lejos de intentar eliminar esa faceta, aprendió a entenderla, canalizarla y utilizarla estratégicamente.
El resultado ha sido una evolución importante en su liderazgo, pasando de reaccionar impulsivamente a actuar con mayor consciencia y control emocional.
Liderar empresas sin descuidar la vida
A lo largo de su trayectoria, Alejandro ha participado en sectores tan diversos como hidrocarburos, bienes raíces, deporte profesional y entretenimiento.
Sin embargo, hoy considera que el verdadero éxito no está únicamente en construir compañías rentables, sino en aprender a disfrutar el camino.
“No es lo mismo libertad que libertinaje. Hoy hago lo que quiero hacer, pero con responsabilidad, disciplina y conciencia.”
Esa filosofía lo ha llevado a mantenerse activo en múltiples proyectos: escribir un libro, tocar con su banda tributo, viajar en motocicleta, participar en podcasts y seguir acompañando el crecimiento de sus empresas desde una posición más estratégica.
El legado más importante: preparar a la siguiente generación
Quizá una de las mayores satisfacciones para Alejandro ha sido ver a sus hijos integrarse a los negocios familiares después de haber desarrollado sus propias carreras como futbolistas profesionales.
Lejos de imponerles un camino, decidió acompañarlos en sus decisiones.
“La vida está hecha para disfrutarse. Si ya no disfrutas algo, aunque sea un sueño para millones de personas, es válido cambiar de rumbo.”
Actualmente trabaja en transferir conocimiento, experiencia y liderazgo a la siguiente generación, con la intención de que las empresas continúen creciendo más allá de su participación directa.
Una lección para cualquier emprendedor
La historia de Alejandro Figueroa deja una reflexión valiosa para quienes están construyendo empresas, carreras o proyectos personales: el éxito profesional pierde sentido cuando se construye a costa del bienestar emocional.
Las metas, los negocios y el patrimonio son importantes, pero también lo son la salud mental, la paz interior y la capacidad de disfrutar lo que se ha logrado.
Como él mismo resume:
“Prepárate para saber que no necesitas más que de ti para continuar siendo feliz.”