SISTEXPO: más de 50 años transformando espacios y llevando el talento mexicano al mundo

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SISTEXPO: más de 50 años transformando espacios y llevando el talento mexicano al mundo

De exposiciones en México a proyectos internacionales en Emiratos Árabes Unidos y otros mercados, la compañía combina diseño, tecnología, producción y logística para crear experiencias que conectan a las marcas con sus audiencias. Su trayectoria familiar y sus proyectos de Récord Guinness son parte de una historia que va más allá de construir un espacio.

Antes de que una exposición abra sus puertas o una marca reciba a sus invitados, hay una operación que pocas veces llega a la vista del público: diseñar un espacio, resolver sus necesidades técnicas, coordinar la producción y lograr que cada elemento funcione en el momento preciso. En la industria de los eventos, el resultado no se mide únicamente por su apariencia, sino también por lo que consigue comunicar y las oportunidades que puede generar.

Un stand, por ejemplo, tiene una misión que va más allá de destacar entre los demás. Su diseño debe atraer visitantes, transmitir la identidad de una marca y propiciar conversaciones que puedan convertirse en relaciones comerciales. Lo mismo sucede con un pabellón, un escenario o una activación: cada espacio debe responder a un objetivo y formar parte de una experiencia pensada de principio a fin.

Con esta perspectiva, SISTEXPO ha construido una trayectoria de más de 50 años en el diseño, la producción y la ejecución de exposiciones, eventos y experiencias de marca. Su trabajo abarca desde stands y pabellones hasta congresos, escenarios, puntos de venta y activaciones, proyectos que requieren la coordinación de distintas disciplinas para transformar una idea en un espacio funcional.

«Con una historia que se remonta a más de cinco décadas, cuando el Ing. José Collazo Gutiérrez inició las actividades que darían origen a SISTEXPO, la empresa ha evolucionado hasta convertirse en una organización especializada en el diseño, producción y ejecución de exposiciones y experiencias de marca».

Esta experiencia tiene también una historia familiar. Francisco Collazo, presidente de SISTEXPO, ha desarrollado su trayectoria dentro de una industria a la que se incorporó junto a su padre, dando continuidad a un conocimiento que ha pasado de una generación a otra.

«Francisco Collazo, presidente de SISTEXPO, se incorporó a la industria junto a su padre, el Ing. José Collazo Gutiérrez. Hoy, con la participación de sus hijos, la empresa representa tres generaciones dedicadas al desarrollo de soluciones para exposiciones y eventos».

A lo largo de ese recorrido, la compañía ha trabajado con más de 400 clientes nacionales e internacionales y ha extendido sus operaciones a mercados como, Estados Unidos, Reino Unido, Europa y distintos países de América Latina, entre ellos Colombia, Argentina, Brasil y Chile, con presencia operativa en Ciudad de México y Cancún.

«Estos sistemas se integran con soluciones de carpintería, estructuras especiales, textiles, iluminación y tecnología audiovisual, permitiendo desarrollar espacios personalizados que responden a la identidad y los objetivos de cada marca».

La capacidad de desarrollar proyectos en diferentes países exige mucho más que trasladar una idea de un lugar a otro. Cada producción requiere planeación, coordinación de equipos, soluciones técnicas y una ejecución capaz de responder a las condiciones de cada mercado. En ese proceso, el diseño debe convivir con la logística y la tecnología para que el resultado mantenga su propósito y funcione de acuerdo con las necesidades de cada marca.

También han cambiado los materiales y los sistemas con los que se construyen estos espacios. En una industria donde las estructuras suelen instalarse y desmontarse en periodos muy cortos, contar con soluciones versátiles y reutilizables representa una alternativa relevante. SISTEXPO trabaja con beMatrix, un sistema modular de marcos de aluminio que permite configurar estructuras para diferentes proyectos y aprovecharlas en más de un montaje.

La posibilidad de reutilizar componentes contribuye a reducir la dependencia de materiales de un solo uso y permite considerar la sustentabilidad desde las primeras decisiones de producción. Sin embargo, la tecnología por sí sola no resuelve un proyecto: debe integrarse con los acabados, la identidad visual, los requerimientos técnicos y la distribución del espacio. Cada decisión influye en la manera en que los visitantes recorren una exposición, se acercan a una marca e interactúan con ella.

Esa combinación de creatividad y capacidad técnica también se refleja en proyectos que se alejan de los formatos convencionales. Entre los ejemplos más llamativos se encuentran los trabajos relacionados con la piñata más grande del mundo y la piñata elevada más grande del mundo, vinculados con Récords Guinness. Más allá de sus dimensiones, estas producciones muestran cómo una idea poco habitual puede convertirse en un proyecto que exige planificación, coordinación y soluciones específicas para llevarse a cabo.

En una industria que evoluciona junto con las expectativas del público y las necesidades de las empresas, la diferencia no está únicamente en construir algo que llame la atención. Se encuentra en crear espacios capaces de comunicar, atraer visitantes y generar conexiones, sin perder de vista los objetivos que cada marca busca alcanzar. Para conseguirlo, el diseño debe ir acompañado de una producción bien coordinada, una logística precisa y la capacidad de resolver los imprevistos que forman parte de cualquier proyecto.

Cuando finalmente se abren las puertas, los visitantes encuentran una experiencia lista para comenzar. Detrás quedan las horas de planeación, las decisiones sobre materiales, la coordinación de equipos y el trabajo de producción que permitió hacerla realidad. Es en ese proceso, lejos de los reflectores, donde una idea deja de ser un plano y se convierte en un espacio capaz de atraer miradas, abrir conversaciones y crear oportunidades.

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