Por Qué el 90% Falla al Elegir Talento y Tomar Decisiones | Marcela Garza
Marcela relata que su formación en psicología, con énfasis clínico y educativo, ha sido clave para construir diagnósticos integrales. Esta base le permite comprender tanto el mundo interior de las personas como su desempeño profesional.
“La parte clínica es mi background para hacer mejores diagnósticos, y la educativa es la que me permite generar intervenciones para desarrollar a la gente”.
Su despacho, enfocado en evaluación y desarrollo, nació de la necesidad de ofrecer soluciones más completas a empresas y profesionistas que buscaban crecer con base en información objetiva.
Autoconocimiento: el punto de partida del crecimiento
Uno de los ejes centrales de la entrevista es la importancia del autoconocimiento como fundamento del desarrollo personal y profesional. Para Marcela, no es posible tomar buenas decisiones sin antes comprender quiénes somos.
“No podemos tener sabiduría personal si no nos conocemos a nosotros mismos”.
Advierte también sobre los riesgos de los diagnósticos superficiales que circulan en internet y enfatiza la necesidad de evaluaciones profesionales que realmente aporten valor.
Además, subraya el papel de los padres y educadores en este proceso, devolviendo información objetiva a niños y jóvenes sin caer en la sobreprotección.
Temperamento, competencias y fortalezas naturales
Marcela explica que muchas competencias tienen su origen en rasgos de personalidad y temperamento. Estos influyen en la facilidad con la que una persona desarrolla ciertas habilidades.
“Cuando ya tienes algo natural, eso es lo que te apalanca”.
Por ejemplo, una persona analítica, reservada y enfocada en los datos tenderá a destacar en áreas como finanzas o sistemas. Aunque todas las competencias pueden desarrollarse, aquellas alineadas con las fortalezas personales suelen generar mayor bienestar y desempeño.
También alerta sobre el peligro de encasillar:
“Todos tenemos un poco de todo, no existen estilos puros”.

Evaluación, orientación vocacional y momentos de cambio
La especialista recomienda iniciar procesos de diagnóstico desde la preparatoria, cuando la personalidad comienza a consolidarse. Estos estudios ayudan a los jóvenes a identificar coincidencias entre lo que disfrutan y aquello en lo que son competentes.
En la etapa adulta, especialmente entre los 35 y 50 años, los procesos de coaching y evaluación cobran relevancia.
“Muchas personas se preguntan: ¿estaré bien en lo que estoy haciendo? Y ahí entramos para dar información útil”.
En estos casos, el objetivo no es dar respuestas directas, sino acompañar a la persona para que encuentre su propio rumbo.
Liderazgo, toma de decisiones y pensamiento crítico
Ante el avance de la inteligencia artificial, Marcela destaca que la principal ventaja humana sigue siendo la capacidad de pensar.
“Mientras tengamos habilidades de cognición, no nos va a ganar la inteligencia artificial”.
Entre las competencias clave para líderes menciona:
- Análisis y síntesis de información
- Pensamiento crítico
- Capacidad de decidir con información limitada
- Autorregulación emocional
Para ella, la toma de decisiones es una de las habilidades más determinantes en el éxito organizacional.
“Una mala decisión puede significar casi la muerte de una empresa”.
Reclutamiento por competencias y objetividad
En el ámbito de recursos humanos, Marcela enfatiza la necesidad de procesos estructurados basados en evidencias de conducta.
“Las entrevistas deben estar basadas en comportamientos observables”.
Advierte contra el uso excesivo de pruebas psicométricas sin integración profesional y sobre los sesgos emocionales del entrevistador. Mantener objetividad, claridad de perfiles y enfoque en competencias es esencial para atraer y retener talento.
Un enfoque integral para el desarrollo humano
La entrevista revela una visión integral del talento: combinar autoconocimiento, evaluación rigurosa, formación continua y madurez emocional. Para Marcela, el crecimiento no es resultado del azar, sino de procesos conscientes y bien acompañados.
“Las cosas buenas generalmente uno ya las sabe. Lo que cuesta es reconocer lo que necesitamos mejorar”.
Su experiencia confirma que el desarrollo personal y profesional es un proceso permanente, que exige reflexión, disciplina y apertura al aprendizaje.